¿Qué tienen en común las margaritas y los lagartos? Pues nada, pero me gustan. Y como me gustan un montón de cosillas más, que no tienen nada que ver las unas con las otras pero que me producen pequeñas felicidades cotidianas, he decidido crear este "cajón desastre" donde encontrar de todo un poco, quizás sin orden, quizás sin lógica, pero al fin y al cabo así soy yo.





martes, 3 de abril de 2012

MARRUECOS (SUR Y DESIERTO) - Día 4: Desierto Erg Chebbi - Risani - Hotel Tombouctou

3 abril 2012

A poco más de las 5 de la mañana despiertan al grupo de portugueses de al lado para ver el amanecer, y el jaleo me despierta a mi también. No puedo dormir de nuevo, Juan duerme y los niños también. Decido aprovechar la oportunidad y aprovechar para ver el amanecer yo también, cojo mi cámara y disfruto de la salida del sol en el desierto, es algo que seguramente no volveré a repetir, o quizás sí, inshalá! Hace fresco, más bien frío. Busco una duna cercana pero un poco alta para tener perspectiva, me siento y espero, relajada, con la mente en blanco y disfrutando del espectáculo. Hago unas cuantas fotos e intento retener el momento en la retina. 



Amanecer en el desierto


Amaneer en el desierto




Después del espectáculo matutino vuelvo a la tienda, son poco más de las 6 y media y me acuesto de nuevo hasta las 8. Ahora sí me duermo en seguida. 

La vista del campamento de haimas a la luz del día no es tan romántico como iluminado de noche pero es igualmente atractivo. Siempre me ha gustado hacer camping, y en el desierto es lo más.


Poblado de haimas

Hoy nos toca una ruta por poblados del sur habitados mayoritariamente por árabes y no por bereberes.

Nos ponemos en marcha y nuestra primera parada la hacemos en un pueblo sin cielo (literalmente), que nos deja impresionados. Cómo no, nos reciben los niños. 

Recibimiento de niños en el pueblo sin cielo

Entramos en el poblado que está totalmente cubierto, las calles son subterráneas dejando tan sólo una pequeña obertura para la entrada de luz cada unos cuantos metros. Las casas están encima. Las mujeres aquí van totalmente cubiertas de negro, y los niños, muchos, corren y juegan por el entramado oscuro de callejuelas. 


Calles del pueblo

Callejeando 

Los niños salen de todos lados

No quieren fotos porque Ahmed nos cuenta que les han dichos que los turistas hacen fotos para luego vender los niños en sus países y los vienen a buscar. Sólo uno se atreve directamente a posar delante de la cámara. Todo un valiente!. 

El valiente que se dejó fotografiar

En un rincón oscuro una mujer lava trigo en la entrada de una casa, al lado de un pozo. Un niño de unos 3 años, su hijo supongo, la mira y nos mira extrañado. Se cubre totalmente cuando pasamos no quiere fotos, pero yo vuelvo hacia atrás sola y se descubre delante de mí cuando se van los hombre. Miro lo que hace, y me da una pena inmensa, se que es su vida, que es otro mundo pero no puedo evitarlo. Esa gente no tienen nada!


Mujer lavando trigo

No repartimos juguetes, sería un error, demasiados niños, pero nos vamos con el corazón encogido por no poder ayudar, por no darles ni un trocito buena vida.

La segunda parada es Risani, paramos en el mercado y paseamos por el parking de burros y el mercado de corderos y ovejas. 


Parking de burros en Risani

Mercado de corderos

Negociando precio

El mercado está lleno de carnicerías, pescaderías, verdulerías y todo tipo de cosas de segunda mano. Evidentemente, al estar en un pueblo el mercado que encontramos aquí aun es más precario que el de Fez, pero es uno de los más importantes de la zona, aunque las paradas de frutas y verduras tenían muy buena pinta e incluso compramos algunas cosillas para el camino.

Mercado de Risani

Mercado de Risani

Verdulerías en Risani

Frutas y verduras

Las mujeres van cubiertas totalmente de negro, son árabes. Las mujeres bereberes van cubiertas totalmente pero de colores. Ahmed es bereber y nos cuenta que de pequeño vivía en un pueblo de árabes. Su madre iba cubierta totalmente de negro, y él la reconocía por la manera de andar y por la forma corporal, curioso nunca me había planteado como los niños podían reconocer a sus madres si en apariencia todas son iguales. Ahmed es bastante tradicionalista y como tal, con pensamientos muy machistas a vista de la mentalidad europea. Él no quiere que su mujer se cubra totalmente pero tampoco la quiere moderna, la quiere con chilaba y pañuelo, y que no trabaje. La verdad es que en estos pueblos tan alejados de las grandes ciudades y con una tasa de analfabetismo y paro muy elevada, junto con el tradicionalismo religioso de la zona, las mujeres lo tienen muy difícil para salir de este círculo vicioso de dependencia del marido


Mujer árabe



Seguimos visitando el poblado de Kamilha demasiado preparado para turistas. Los niños están en la escuela pero se nota todo demasiado preparado y no nos gusta, aun así repartimos juguetes entre ellos, que aunque tengan algo más que otros niños, también tienen poco.

Escuela en el poblado de Kamilha

Niños de Kamilha

Y ahora... toca volver a las dunas a saltar un poco más!

Saltando dunas

Dunas de Erg Chebbi







Y, para variar, aparecen unos niños de la nada vendiendo fósiles y minerales. No se sabe de dónde aparecen pero están siempre ahí!

Niños vendiendo fósiles en el desierto

Niño del desierto

Entre las dunas, en las raíces del árbol tamarindo nace un seta extraña que no parece una seta 

Setas raras del tamarindo

En las dunas de última hora de la tarde Ahmed nos enseña nuestros nombres en árabe y en berebere escritos en la arena.

Juan en berebere


Silvia en berebere

Dani en berebere

Laia en berebere

Mireia en berebere

De camino hacia el hotel nos encontramos otros niños por la carretera y tienen algo en los brazos. Ahmed afloja la marcha para que lo veamos bien, es un zorrito del desierto, precioso. Lo usan para pedir a los turistas dinero y nos da mucha pena que un animal tan bonito lo tengan en cautividad, pero nosotros, en nuestro mundo, también tenemos en cautividad muchos animales preciosos que deberían estar libres.

Zorrito del desierto


Y en medio de todo este desierto y tierra árida, aparece un lago en medio de todo este universo de arena

Lago en medio de la arena

Luego ya fuimos directos hacia el hotel, Xaluca Toumboctou, muy bonito también, pero estamos cansados y hoy también nos acostamos pronto, los días son largos e intensos y hay que descansar Hoy también está nublado y no hay estrellas. Estar en el desierto y no poder ver estrellas es una pena muuuuuuy grande. Tendré que volver otra vez!!!




Hotel Xaluca Tombouctou
Hotel Xaluca Tombouctou

Exteriores del hotel

Piscina del hotel


Piscina del hotel



lunes, 2 de abril de 2012

MARRUECOS (SUR Y DESIERTO) - Día 3: Arfoud - Desierto Erg Chebbi

2 abril 2012


El hotel Kasbah Xaluca es espectacular, de tipo caribeño pero en el desierto, la pena es que ayer llegamos tarde y esta mañana salimos pronto y no hemos podido aprovechar la piscina interior. 


Hotel Kasbah Xaluca
Hotel Kasbah Xaluca
Piscina del hotel


A primera hora de la mañana nos recibe Ahmed en la recepción del hotel con turbantes y nos los pone, él también viene vestido con chilaba y turbante. Hay que ambientarse :)


Entrada del Hotel Kasbah
Momento guiri con el portero del hotel


Entramos en el desierto por pistas hacia ningún lugar y paramos a recoger fósiles, algo muy común aquí, todos los niños venden fósiles por todos lados, salen niños de la nada vendiendo fósiles, es increíble, en medio del desierto, por las carreteras, en las montañas… no se sabe de dónde salen. 


Fosil en una roca


Paramos en un oasis a tomar un té preparado por Ahmed, parece mentira que en medio de la nada aparezca un lugar tan verde lleno de agua y vida. Realmente precioso y espectacular.


Preciosísimo oasis
Naturaleza en medio del desierto
Agua en el desierto
El té de las 5!

Comemos en otro oasis preparado por Xaluca, muy turístico pero bonito. Los niños rodean al campamento y se acercan a vender o a pedir, repartimos juguetes entre ellos pero son demasiados y no los controlamos bien, se pelean por unos cochecitos y por muñecos, hemos aprendido que no podemos sacar los juguetes de golpe y no es conveniente repartir nada cuando hay muchos niños porque es peor el remedio que la enfermedad. A cambio nos llevamos unas fotos de los niños preciosas, pedimos permiso a la madre para hacer las fotos, ella no quiere salir, pero no impide que les hagamos fotos a los niños.


Oasis reconvertido en restaurante
Niños, niños y más niños pidiendo juguetes
Cielo y vistas de postal
Niños del desierto
Miradas limpias
Risas
Niños y más niños


Tarde de dunas con el coche subiendo y bajando en plan París-Dakar, y luego subiendo y bajando sin coche y rodando por la arena. La arena es finísima y naranja que con el contraste con el cielo, el resultado es impactante. Precioso!


Dunas de Erg Chebbi
Ahmed en la duna
Foto de familia


Y... escondidos bajo la arena aparecen escarabajos, curioso. 


Escarabajos del desierto


Y, cómo no, de repente, aparecen niños de unas casas que están lejísimos a vendernos fósiles, cuando nos damos cuenta, están aquí! No les compramos pero les regalamos juguetes y clips para el pelo a las niñas. Les hacemos unas trenzas y las peinamos. 

Niños del desierto
Peluquería itinerante
Parezco enfadada pero no lo estoy
El rosa me sienta muy bien

Después de rodar y rodar por las duna llegamos a la base del campamento de haimas donde vamos a dormir. 


Base del campamento de haimas


Subimos a los camellos dirección a ver la puesta de sol pero está un poco nublado. Es hora punta, hay un montón de caravanas de camellos por las dunas subiendo hacia las más altas. Nosotros no llegamos hasta arriba porque hay demasiada gente y nos quedamos en una que está más solitaria y en la que las vistas son igualmente espectaculares



Caravana hacia las dunas para ver el atardecer
Paisajes espectaculares: naranja, blanco y azul
Seguimos subiendo a la duna
Sombras en la arena


El paisaje te deja sin palabras. Hay silencio. Paz. Relax. Intento retener en la retina esos momentos, esas sensaciones, gravarlo para no olvidar y llenarme de esa magia. Por otro lado los niños suben y bajan por la arena, es cansadísimo subir una duna, bajar es más fácil, sencillamente, te dejas caer. No tenemos mucha suerte y no vemos bien la puesta de sol porque está cubierto de nubes pero aun así nos llevamos estas vistas.


El sol va bajando en el desierto
Dunas infinitas en Erg Chebbi
Dani subiendo la duna...
...y ahora bajando
Escribiendo en la arena...
...y también pintando
Infinito naranja

Bajamos de nuevo con nuestros dromedarios, Senegal es el dromedario de Juan y posa para las fotos, es un descarado y se cree muy guapo :)



Senegal y el tuareg
Top model Senegal


Llegamos al campamento de haimas y, aunque parezca mentira, empieza a llover, pues sí, también llueve en el desierto! Parece el colmo de los colmos, ir al desierto y que llueva!!! Evidentemente el cielo está cubierto y no vemos las estrellas, que pena! Tendré que volver algún día para verlas. El suelo está totalmente cubierto por alfombras y las tiendas forman varios pasillos interiores en el campamento. En el suelo, marcando el camino,  los farolillos con velas dan al campamento un aire romántico y mágico. Dentro de las haimas 2 camas y poco más. Sencillo pero acogedor, aunque evitamos dejar las maletas abiertas en el suelo no sea que algún bicho indeseable se meta dentro y nos lo llevemos de recuerdo. 


Campamento de haimas. Pasillo central
Interior de la haima

La cena se sirve en una haima central muy grande donde el grupo de Kamilha toca y danza, pero estamos tan cansados que nos acostamos antes de las 10. 


Grupo Kamilha 
Haima central restaurante

Dentro de las haimas hace fresco pero no frío y nos acurrucamos en las mantas, fuera hace mucho viento y llueve un poco que cala dentro de las tiendas y nos van salpicando gotas de agua. No sabemos que pasará si llueve mucho, quizás tengamos que salir corriendo, me inquieta un poco el tema pero estamos tan cansado que nos dormimos y ya no llueve más, o por lo menos no nos enteramos.